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2014 | Chile, Espanol

Cambio climático, sustentabilidad y papel de la juventud

P. López – S. Ortega – V. Osses – H. Fernández – F. Vásquez

 

1. La relación sociedad-naturaleza y el cambio climático

La relación histórica de la sociedad con la biosfera y sus ecosistemas ha sido de continua y creciente degradación y explotación de sus componentes. Agua, tierra, clima, minerales, flora y fauna han sido subordinados a los intereses sociales, los que actualmente giran en torno al neoliberalismo y consumismo. Todo es transable en el mercado (hasta la emisión de gases de efecto invernadero) y cada vez se consumen más productos y se generan más desechos. Los procesos sociales no respetan los tiempos de los procesos naturales, lo que genera serios desequilibrios; algunos observables en el corto plazo, pero otros serán vividos por las futuras generaciones, hij@s, niet@s, sobrin@s, etc.

¿Esto dejaremos para el futuro?

Los procesos sociales no respetan los tiempos de los procesos naturales, lo que genera serios desequilibrios; algunos observables en el corto plazo, pero otros serán vividos por las futuras generaciones, hij@s, niet@s, sobrin@s, etc. .

Los seres humanos vivimos en un mundo donde la sobreproducción material y excesivo consumismo, nos empuja silenciosamente a un desastre ambiental de gran magnitud. Sólo con observar nuestro entorno, nos damos cuenta que la industrialización crece de manera desbordante.  Mientras la comercialización de todo tipo de producto y la publicidad que se emplea, hacen que cambiemos la percepción real de los hechos y consecuencias que estos han provocado al ecosistema total del planeta.

Se hace evidente al  mirar a nuestro alrededor y observar. El comercio crece, la ciudad crece, la población crece y por lo tanto debemos extraer más y más recursos y energía, generando por tanto más y más desechos que van a parar en todas direcciones: nuestros barrios, calles, cerros, montañas, ríos u océanos hasta áreas que nos parecen tan alejadas como el cielo.

Toda esta situación ha generado el surgimiento de los problemas ambientales. Las primeras convenciones intergubernamentales que se propusieron actuar desde las políticas públicas empezaron hace ya 40 años. Más precisamente la Convención de Estocolmo celebrada en 1972 sobre el Medio Humano, y que contó con la presencia de 113 países,  propuso un plan de acción ambiental para cada uno de los países firmantes. Junto a lo anterior, también se fomentó la construcción de institucionalidades ambientales a escala gubernamental y se dio énfasis a la importancia de la educación y formación de futuras generaciones con una ética ambiental. Cabe destacar que en esta convención histórica también se creó el PNUMA -Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente-

En este sentido, el cambio climático es un claro ejemplo de la degradación y alteración que como sociedad generamos sobre el entorno natural. Pero, ¿qué podemos entender por el concepto de cambio climático?. Las respuestas son variadas pero aquí entregaremos dos definiciones. El primero dado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que define el cambio climático como un “cambio en el estado del clima identificable (por ejemplo, mediante análisis estadísticos) a raíz de un cambio en el valor medio y/o en la variabilidad de sus propiedades, y que persiste durante un período prolongado, generalmente cifrado en decenios o en períodos más largos. Denota todo cambio del clima a lo largo del tiempo, tanto si es debido a la variabilidad natural como si es consecuencia de la actividad humana” (IPCC, 2008, pág. 30). Este significado difiere del utilizado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que en su artículo 2° entiende al cambio climático como “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables” (ONU, 1992, pág. 6).

2. Institucionalidad y tratados en torno al cambio climático

Si bien han surgido organizaciones y se han firmado tratados pare generar conocimiento y acciones en torno a la estabilización del clima. Estas medidas han sido insuficientes y con poca voluntad política y empresarial para alcanzar los objetivos planteados.

Entre los primeros organismos internacionales en torno a la problemática que encierra el cambio climático tenemos la aparición del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que es “el principal organismo internacional de evaluación del cambio climático. Fue establecido en 1988 conjuntamente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el mandato de analizar la información científica necesaria para abordar el problema del cambio climático y evaluar sus consecuencias medioambientales y socioeconómicas, y de formular estrategias de respuesta realistas” (IPCC, 2008, pág. v).

El IPCC ha publicado hasta el momento cuatro informes de evaluación acerca del cambio climático[1]:

  •    Primer Informe de Evaluación  (PIE) de 1990 [2]. Informe     adicional (1992).
  •    Segundo Informe de Evaluación (SIE) de 1995 [3].
  •    Tercer Informe de Evaluación (TIE) 2001 [4].
  •    Cuarto Informe de Evaluación (CIE) 2007.

También ha publicado múltiples Informes Especiales, Documentos Técnicos y Guías Metodológicas entre los que se encuentran  La captación y el almacenamiento de dióxido de carbono[5]y La protección de la capa de ozono y el sistema climático mundial[6] publicados en 2005, así como las Directrices sobre inventarios nacionales de gases de efecto invernadero[7] reeditado en 2006.

El IPCC con la información científica disponible acerca del cambio climático y sus consecuencias entrega asesoramiento a la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMCC). Dicha Convención fue constituida en 1992 y entro en vigor en marzo de 1994. Surgió a raíz de la publicación del PIE de 1990 del IPCC y de su aprobación en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992. Busca reforzar la conciencia pública acerca del cambio en el clima a nivel mundial. Actualmente cuenta con 194 países adheridos a la Convención y 2 países observadores.

Pese a todo el conocimiento articulado, a las sugerencias realizadas y a los compromisos acordados a la situación del cambio climático a nivel mundial los Estados y el mundo privado han seguido subordinando el interés común a sus intereses particulares. Por ejemplo, lo que alguna vez significaron esfuerzos por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, luego ha girado hacia la estabilización de dichas emisiones y en el último tiempo a su mercantilización.

La firma del Protocolo de Kyoto en 1997 bajo el alero de la CMCC contrajo el compromiso de 38 países industrializados para “recortar las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2012 en una media del 5,2 por ciento con respecto a los niveles de 1990. En aquel momento, el IPCC sugería que el mundo debería lograr una rápida reducción de emisiones de entre el 50 y el 70 por ciento para tener la posibilidad de evitar un cambio climático catastrófico.” (Gilbertson y Reyes, 2006, pág. 10). Han pasado 16 años y la emisión de los GEI lejos de disminuir ha aumentado, en gran parte por la falta de voluntad política y por la creciente mercantilización de las emisiones de dichos gases.

Empeorando este escenario se encuentra el reciente descubrimiento por parte de unos científicos canadienses, quienes han detectado un nuevo gas de efecto invernadero, al cual denominan con el nombre de perfluorotributylamin (PFTBA) y lo definen como “un gas artificial utilizado, entre otros dominios, en la fabricación de equipos eléctricos y electrónicos, que según los análisis de los investigadores canadienses es, de todos los gases presentes en la atmósfera, el que tiene mayores efectos radiactivos… en un período de cien años tiene un impacto sobre el calentamiento climático mucho más fuerte que el del dióxido de carbono (CO2)… Una sola molécula de PFTBA en la atmósfera tiene el mismo efecto que 7.100 moléculas de CO2″. (Radio Bíobio, 11/12/2013). Este muevo GEI propone nuevos desafíos y políticas más potentes para reducir nuestro impacto como sociedad en los ecosistemas.

3. El largo camino hacia la sustentabilidad. Por una mayor voluntad política y una menos mercantilización de la naturaleza.

Múltiples documentos indican la degradación ambiental que hemos generado debido al uso de los GEI como de combustibles fósiles. En el Cuarto Informe de Evaluación (CIE) elaborado por el IPCC el 2007 participaron más de 500 autores principales y 2000 revisores expertos. Dicho texto se nutre de los informes de los diferentes grupos de trabajo: Grupo de trabajo I sobre Los fundamentos físicos, Grupo de trabajo II sobre Impactos, adaptación y vulnerabilidad y Grupo de trabajo III sobre Mitigación del cambio climático (IPCC, 2008).

A continuación se presentan algunos temas claves expuestos en el Informe de Síntesis del CIE:

  • Cambios observados en el clima, y sus efectos: El calentamiento del sistema climático es inequívoco, como evidencian ya los aumentos observados del promedio mundial de la temperatura del aire y del océano, el deshielo generalizado de nieves y hielos, y el aumento del promedio mundial del nivel del mar.
Deshielos

El calentamiento del sistema climático es inequívoco, como evidencian ya los aumentos observados del promedio mundial de la temperatura del aire y del océano, el deshielo generalizado de nieves y hielos, y el aumento del promedio mundial del nivel del mar. Cambios debido a las actividades humanas.

  • Causas del cambio: Las emisiones mundiales de GEI por efecto de actividades humanas han aumentado, desde la era preindustrial. Solo entre 1970 y 2004 hubo un aumento de un 70%.

Existe una gran influencia antropogénica sobre los cambios en el clima, especialmente en las últimas décadas.

  • El cambio climático proyectado y sus impactos: Hay un alto nivel de coincidencia y abundante evidencia respecto a que con las políticas actuales de mitigación de los efectos del cambio climático y con las prácticas de desarrollo sostenible que aquellas conllevan, las emisiones mundiales de GEI seguirán aumentando en los próximos decenios (IPCC, 2008).

Las políticas adoptadas hasta el momento son insuficientes para reducir los gases de efecto invernadero. Existe poca voluntad, especialmente de los países más desarrollados que son quienes más emiten los estos gases. El Protocolo de Kyoto es un ejemplo claro del poco compromiso a nivel internacional hacia un comportamiento que apele a la sustentabilidad. Donde se apele a  una menor alteración de los procesos de la Biosfera, sus ecosistemas y componentes. Tenemos así a Estados Unidos, principal emisor de los GEI y principal consumidor de combustibles fósiles a nivel mundial, quien no ha ratificado dicho protocolo.

El Protocolo de Kyoto ha sido un tratado eficiente para las empresas, pero insustentable para la vida. Tenemos así que  “las emisiones globales de gases de efecto invernadero no han dejado de aumentar a un ritmo cada vez más rápido y las emisiones de combustibles fósiles se han triplicado desde la década de 1990 (Gilbertson y Reyes, 2006, pág. 10). El fracaso de dicho protocolo es evidente, así como el hecho de que las decisiones y compromisos están más ligados a los intereses inmediatos y minoritarios, que a los intereses futuros y de la mayoría. Al respecto, dos colaboradores de la Transnational Institute, una red mundial de investigadores y activistas, plantean que “los Gobiernos han optado por mantenerse al margen, dando carta blanca a los mercados y a los gigantes de los combustibles fósiles en lugar de atreverse a planificar una conversión de nuestras economías, basadas en las emisiones de carbono” (Hayes y Buxton (2013). Es así como el mercado no ha quedado fuera en la toma de decisiones que giran alrededor del cambio climático y bajo el llamado capitalismo verde ha promovido “soluciones mercantilistas defendidas por muchos políticos, personajes famosos, científicos y grandes ONG -que- están agravando el problema” (Gilbertson y Reyes, 2006, pág. 10). Es así como surge el mercado de emisiones, “cuya premisa básica es que aquellos que contaminan pueden pagar a otro para que se encargue de limpiar sus destrozos y no tener que hacerlo ellos mismos… desde su adopción en el marco del Protocolo de Kyoto en 1997, el comercio de emisiones no ha conseguido cambiar la forma en que adquirimos y usamos la energía y ha atajado las reivindicaciones que abogan por las reformas básicas necesarias. Así, el proceso no sólo ha premiado a los actores que contaminan, sino que, al mismo tiempo, ha exacerbado las injusticias sociales y ambientales (Ibid, pág. 9).

Protocolo de Kyoto

Política y mercado no han generado acciones concretas que vayan en pro de la disminución de los GEI y, por ende, de los efectos que genera la actividad humana en el cambio climático y la sustentabilidad. En muchos casos la situación se ha agravado, pero han surgido desde la sociedad civil múltiples movimientos y actores sociales que han forjado alternativas reales que merecen ser transmitidas.

4. La juventud y el cambio climático

Como los tiempos van cambiando, las nuevas generaciones han percibido de mejor manera lo que está sucediendo, basta con escuchar la apreciación que tienen algunos jóvenes chilenos inferiores a los 20 años, sobre el cambio climático y sus efectos.  Sin embargo, hay que reconocer la desinformación que much@s personas tienen al  respecto o quienes prefieren no asumirlo por conveniencia e intereses personales y/o grupales. La percepción que tienen algun@s jóvenes chilenos menores de 20 años acerca del cambio climático y sus efectos son variadas. Frente a la pregunta si están sintiendo el cambio en el clima y sus consecuencias, esto fue lo que nos respondieron algun@s de ell@s:

Por supuesto, en las estaciones, ya no son las mismas, son impredecibles, el verano se juntó con el invierno, ya no hay primavera ni otoño,. Creo que los jóvenes en general no lo perciben, no están ni ahí, solo os jóvenes informados, los que entran a la universidad.  (Miguel Zamora Figueroa, 19 años)

Lo siento en varios aspectos, hay menos agua en ciertos sectores del país, la electricidad no se cuida en las casas, los precios de las verduras suben, más intensidad de la temperatura en las estaciones, y un desorden de estas mismas. Lo que provoca que la gente se enferme por los cambios de temperatura de un momento a otro. (Yeraldine Monroy, 20 años)

Sí. La variación en la temperatura que es más que antes. Hay cambios por ejemplo en la Cordillera. Ahora dura menos el hielo. Eso se nota. Se nota en el paisaje. También los días son más calurosos y parecen más largos. (Adriana Uribe, 19 años)

Por supuesto que sí, el cambio climático a dejado consecuencias desastrosas, la gente de cierto modo está muriendo y no se están dando cuenta. Las consecuencias están frente nuestros ojos, lo más evidente es por la gran desertificación que está pasando toda la zona centro de chile y la solución está en nuestras manos y aun así no la utilizamos. (Karina Pereira, 19 años)

Sí, estoy notando que hace más calor que lo normal y sus consecuencias podrían ser enfermedades a la piel o deshidratación. (Sergio Peralta, 12 años)

Es evidente que la juventud está sintiendo los cambios climáticos, pero también much@s se han ido organizando para ser parte en la toma de decisiones. Generalmente l@s jóvenes se encuentran relegados a un segundo plano en los espacios de poder y de toma de decisiones, lo cual no varía en torno al debate acerca del cambio climático, sus consecuencias y las soluciones factibles. Es así como un grupo de jóvenes declaraba en la décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que la participación de ell@s en estas instancias, “al igual que en muchos otros procesos internacionales, nacionales y locales de toma de decisiones, es escasa y desarticulada. Sin embargo, las decisiones que allí se adoptan afectan significativamente nuestras vidas, presentes y futuras.”. (Los jóvenes de la Iniciativa para la Participación Juvenil en la COP, 2004). La adultocracia propugna un conservadurismo y mantenimiento de su posición, donde las voces juveniles tienes poco espacio.

Pese a una se desventaja en los núcleos de poder y decisión parte de la juventud está generando conciencia y prácticas que pretender disminuir la influencia peligrosa de de las actividades humanas sobre el clima y la sustentabilidad en general. En el libro La juventud en acción ante el cambio climático: inspiraciones alrededor del mundo elaborado por la Iniciativa Marco Conjunta de las Naciones Unidas para los Niños, los Jóvenes y  el Cambio Climático la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático Christiana Figueresen declaraba en el prólogo que  “el trabajo realizado por y para los jóvenes es un componente crítico para elevar la voluntad política de alcanzar un nuevo acuerdo universal sobre el cambio climático.”   (Figueresen en IMCNUNJCC, 2013, pág. 7). Para la comisaria de acción por el clima de la Unión Europea, Connie Hedegaard, much@s jóvenes han ido demostrando una mayor conciencia y  compromiso llevando a cabo “una labor  extraordinaria para hacer frente al cambio climático sobre el terreno e instan a sus gobiernos a tomar más medidas. Es fundamental compartir información y experiencias sobre los proyectos, programas y campañas que funcionan mejor, de modo que otr@s jóvenes puedan aprender de estos y replicarlos sin tener que empezar desde cero.” (Hedegaard en IMCNUNJCC, 2013, pág. 10).

Es necesario que la información transite, al respecto la educación y la comunicación juegan un rol importante en este sentido evitando la focalización etarea, socioeconómica y cultural. Irina Bokova, directora general de la UNESCO, plantea que “la educación es el camino más sólido hacia la sostenibilidad. Las soluciones económicas y tecnológicas, las regulaciones políticas o los incentivos financieros no son suficientes. Necesitamos un cambio radical en la forma de pensar y actuar” (Bokoya en IMCNUNJCC, 2013, pág. 10). Es aquí donde los jóvenes tienen un papel clave, donde es necesario romper con las practicas de subordinación de nuestro entorno natural y generar una visión a largo plazo.

Porque no queremos un mundo donde las predicciones realizada por jóvenes que viven en la actualidad se vuelvan realidad:

Que la zona centro pasara a ser parte del desierto, cada vez faltara más agua y la que quede estará en mal estado. La contaminación del aire será cada vez fuerte. Y habrá cada vez más enfermedades por culpa de los anteriores factores. (Yannina Collao. 19 años)

Me lo imagino andando en bicicleta porque las calles no van a dar a vasto para los autos. Imagino una sociedad más justa sin pobreza, con bloquedores factor 550. Imagino Ciudades Subterráneas. (Miguel Zamora, 19 años)

Me lo puedo imaginar vacio, una sociedad agobiada y tensa, en un ambiente árido y sin sentido si no aprendemos a revertir lo ya sucedido. (Francisco Godoy, 20 años)

Con las temperaturas más elevadas y con muchos animales extintos. (Isabella Arata, 18 años)

Así como vamos con las desforestaciones, la minería y todo, el ambiente ya no dará para más porque lo estamos saturando y no lo estamos cuidando. Paullette Vera. 19 años)

Los esfuerzos deben elevarse para reducir las emisiones de los GEI y así aminorar las consecuencias que generaría en el entorno natural y social  y en el corto, mediano y largo plazo. Es cierto que faltan soluciones profundas y desde las altas esferas de poder, pero también  no por ellos vamos a aminorar el papel relevante que debemos realizar tod@s para revertir la situación actual y ofrecer un mejor mundo para nuestr@s descendientes y la vida sobre el planeta.

A continuación dejamos algunos materiales que pueden ser de ayuda a la hora de generar procesos educativos y comunicativos relacionados con  el cambio climático. Se proporciona título, descripción y link. [8]

Serie Medioambiental para los Niños

El PNUMA ha publicado una serie de siete cuentos sobre el medio ambiente para niños, incluidos dos libros sobre el cambio climático y sobre cómo los niños pueden mitigar sus efectos. http://unep.org/tunza/children/story_time.aspx

Sandwatch: Adaptarse al Cambio Climático y Educar para el Desarrollo Sostenible

Esta publicación es una guía que tiene como fin introducir la metodología Sandwatch: la vigilancia, el análisis, el intercambio  y la acción para abordar el cambio climático desde las escuelas. http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002164/216478s.pdf

 Educación sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente

El propósito de este módulo es proporcionar información en profundidad sobre cómo la educación sobre el cambio climático y el medio ambiente se puede integrar en el diseño, la ejecución y la práctica de las escuelas amigas de la infancia.  http://www.unicef.org/publications/files/CFS_Climate_S_Web_final_25.2.13.pdf

Insignia de la Seguridad Alimentaria y el Cambio Climático

El programa de la insignia forma parte de la iniciativa “Nuestro  Clima, Nuestra Alimentación, Nuestro Mundo” de la FAO, WAGGGS, YUNGA y otros socios. Ha sido diseñado para ayudar a educar a los niños y a los jóvenes en temas relacionados con el cambio climático y la seguridad alimentaria, al mismo tiempo que se les alienta a actuar frente al calentamiento del planeta, la degradación del medio ambiente y el hambre en el mundo. http://www.fao.org/docrep/012/i1091s/i1091s.pdf

NOTAS

[1] Se espera la aparición del Quinto Informe de Evaluación para el año 2014.

[2] http://www.ipcc.ch/ipccreports/1992%20IPCC%20Supplement/IPCC_1990_and_1992_Assessments/Spanish/ipcc_90_92_assessments_far_overview_sp.pdf

[3] http://www.ipcc.ch/pdf/climate-changes-1995/ipcc-2nd-assessment/2nd-assessment-sp.pdf

[4] http://www.ipcc.ch/pdf/climate-changes-2001/synthesis-spm/synthesis-spm-es.pdf

[5] http://www.ipcc.ch/pdf/special-reports/srccs/srccs_spm_ts_sp.pdf

[6] http://www.ipcc.ch/pdf/special-reports/sroc/sroc_spmts_sp.pdf

[7] http://www.ipcc-nggip.iges.or.jp/public/2006gl/spanish/

[8] Material recopilado del texto La juventud en acción ante el cambio climático: inspiraciones alrededor del mundo. En este texto se puden encontrar múltiples experiencias que la juventud viene realizando a través del mundo para hacer frente al cambio climático.

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Iniciativa Marco Conjunta de las Naciones Unidas para los Niños, los Jóvenes y el Cambio Climático (2013). La juventud en acción ante el cambio climático: inspiraciones alrededor del mundo (en línea). Disponible en:  http://www.unep.org/spanish/youth_in_action_on_climate_change_es.pdf. Fecha última consulta: 13 de diciembre de 2013.

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