COP20: un paso adelante, dos pasos atrás

Photo: European Commission

El 13 de diciembre la Conferencia de Lima cerró con un retroceso peligroso en las negociaciones climáticas. No se han registrado avances significativos con las decisiones adoptadas, con el riesgo de perjudicar el resultado de la Conferencia de París, donde se les pide a los gobiernos de firmar un nuevo acuerdo climático global. Fuertemente rechazado el optimismo de los últimos meses, generado por la gran movilización mundial de la sociedad civil. Crece la brecha preocupante entre los gobiernos y los ciudadanos, que están pidiendo una fuerte acción institucional para combatir la crisis climática inmediatamente.

Las bases del nuevo acuerdo son los compromisos nacionales que los países tienen que anunciar a finales de marzo 2015. Una especie de planes nacionales de acción, que en conjunto constituirán el primer plan de acción mundial para liberarnos de los combustibles fósiles y lograr “renovable 100%” para el 2050, con compromisos de reducciones en 2020 para garantizar el cumplimiento del umbral crítico de 2° C.
En Lima lamentablemente los gobiernos no fueron capaces de desatar los nudos relacionados con la diferenciación de los compromisos nacionales y el apoyo financiero a los países en desarrollo. Permanecen las viejas barreras entre los países desarrollados y en desarrollo, a pesar del reciente acuerdo entre EE.UU. y China para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Europa – con el apoyo de la Presidencia italiana – se ha caracterizado desgraciadamente por su oposición a la adopción de un plan financiero detallado para el año 2020. De esta manera, se ha debilitado aún más su tradicional alianza con los países en desarrollo y emergentes dispuestos a contribuir activamente a superar dichas barreras, quedando así al margen de las negociaciones.
Es esencial que los gobiernos se pongan a trabajar de inmediato para llegar a un acuerdo sobre unos compromisos dinámicos de los distintos países, en el pleno respeto de la equidad. Sólo entonces será posible alinear una acción global, la única capaz de mantener el calentamiento global por debajo del umbral crítico de 2° C. Para ella, es esencial que los países desarrollados cumplan con sus compromisos financieros, para restablecer la confianza necesaria entre los países ricos y pobres, y suscribirse a un plan de trabajo que permitirá alcanzar en 2020 el objetivo de los 100 mil millones de dólares.

En los próximos meses será fundamental impulsar a los gobiernos a pasar de las palabras a la acción, poner en práctica una fuerte movilización de la sociedad civil. A partir de Italia y Europa, porqué sin un liderazgo europeo parece difícil que la Conferencia de París sea un éxito.

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