“Empecemos a tomar conciencia respecto a lo que está pasando”

Empecemos a tomar conciencia respecto a lo que está pasando”: perspectivas sobre la sustentabilidad y los conflictos social-ambientales en Chile. Entrevista a Camila Aravena, antropóloga UAHC.

Por Angélica Santos Caullán

 

Innegablemente, a lo largo de este país, las causas y los efectos de distintos conflictos socioambientales ya son parte de la cotidianidad. Sin embargo, es una responsabilidad ética y política de la sociedad chilena enmendar estas realidades desde la sensibilización, visibilización y movilización respecto a las consecuencias de estas problemáticas ecológicas y sociales en nuestras vidas. Desde su punto de vista, fundamentada en su experiencia personal y profesional, para la antropóloga de la UAHC Camila Aravena estos graves problemas son ampliamente conocidos, pero es necesario tomar conciencia e incentivar la organización colectiva para frenar el daño medioambiental y forjar un cambio positivo desde un enfoque sustentable.

 

¿Te enteras de los conflictos social-ambientales de tu país?

Si y no solamente yo. Yo creo que ya todos estamos de alguna u otra manera sensibilizados y en conocimiento de las cosas que están pasando a lo largo de nuestro país. Y en ese sentido, los medios de comunicación de masas, las redes sociales, en el último tiempo, han potenciado que estemos en conocimiento público de lo que está pasando. Pero, sin embargo, también son los movimientos sociales que han surgido en el último tiempo, los que han dado la cabida de sensibilización de estos diversos conflictos, junto también, aunque todos de alguna u otra manera estamos experimentando la contaminación, la falta de agua, entre otras cosas.

 

¿Cuáles consideras que son los principales conflictos social-ambientales existentes actualmente en Chile?

Yo creo que ya es de conocimiento público lo que la industria minera en la zona norte del país ha generado la contaminación por los metales pesados, la muerte y las enfermedades de la población, las diversas centrales hidroeléctricas, la explotación de los salares, la muerte de la flora y fauna nativa, los proyectos tan emblemáticos como Pascua Lama, la contaminación del agua de la superficie y bajo de ella, el proyecto Dominga donde estuvo el actual presidente electo Sebastián Piñera, los tanques de relaves, la contaminación del río Choapa, los diversos embalses, por nombrar uno el embalse Puclaro donde se removió una población completa para generar este embalse, prometiéndoles progreso local, y finalmente a la actualidad el embalse está seco. Y así nombrar la zona centro, los problemas de basura en la Región Metropolitana, los proyectos inmobiliarios del Panul, la falta de agua, la sobrepoblación que existe en la Región Metropolitana con la migración de mucha mano de obra, la contaminación industrial, el proyecto hidroeléctrico Alto Maipo, la central hidroeléctrica Guayacán, las plantas de celulosa. Y para qué decir de la zona sur y extremo sur, donde las centrales termoeléctricas nuevamente juegan un papel importante, las plantas de celulosa, las centrales de energía, los vertederos municipales e ilegales que también tienen problemas de contaminación, los conflictos por los territorios ancestrales, donde la población, principalmente la etnia mapuche ha visto mermado durante muchos siglos sus terrenos ancestrales, los rellenos sanitarios, el proyecto HidroAysén, el ducto Celco Mehuín, la contaminación de los ríos y los lagos, como también la costa y lo que ha generado para la gran población de pescadores artesanales que ven mermado su falta de trabajo. Bueno, y así yo creo que podríamos enumerar, tomando un mapa de Chile, todos los diversos conflictos que existen, los cuales están cada vez más latentes y cada vez más generando problemas al diario vivir. En la zona Metropolitana, en el centro de Chile donde yo vivo, quizás pareciera no estar latente la contaminación, pero, o sea, yo vivo en una zona netamente industrial donde todos los días en la noche se prenden las fábricas y la contaminación al otro día es horrible, el hollín, o sea, cada vez más todos estamos siendo mermados, y también conflictuados por lo que está pasando en nuestro país.

 

¿Cuáles son las secuelas de estos conflictos social-ambientales en tu vida diaria?

Es fundamental relevar la importancia que tiene la responsabilidad tanto política como ética respecto a estos problemas. No puede ser que en Chile no nos sorprenda todo lo que nos está pasando. No puede ser que la gente de Til Til, que vive en la zona norte de la Región Metropolitana, esté edificando en bolsas de plástico y a nadie le importe, o sea, ya hasta cuándo vamos a tener que vivir considerando que la devastación del medioambiente y los problemas sociales respecto a la población son algo cotidiano y que van a comenzar a salir cada vez más en televisión. O sea, falta responsabilidad y sobre todo ética de lo que queremos como sociedad, y cómo se está planteando Chile en el último tiempo. O sea, en el exterior se ve y en los diversos países de Latinoamérica se habla de Chile como una potencia económica y política. ¿Pero, en base a qué? ¿En base a la devastación de los recursos naturales? Y con esos problemas complejos para las poblaciones, o sea, no puede ser que asumamos que el progreso tiene que tener este tipo de consecuencias nefastas. Yo creo que falta asumir que esto es un negocio, y por tanto han aumentado tanto los proyectos, partimos con uno y ahora tenemos cientos de proyectos en todo Chile.

 

¿Podrías profundizar en algún conflicto o problema social-ambiental específico?

Lo nombré antes, es un lugar que yo conozco, trabajé con esa población, que es la población del pueblo de Gualliguaica, que queda en la provincia del Elqui, en la Región de Coquimbo. Esa población se vio muy afectada por la construcción de un embalse, el embalse Puclaro que se inicia en el ’96 y en el ’99 se llenó el embalse. Bueno, esta población había vivido históricamente allí, tenían no solamente un arraigo en el lugar por haber vivido muchos años sino también ancestral en el lugar. Se les prometió con la implementación del embalse que iba a aumentar la industria hotelera, que se iban a hacer deportes acuáticos como el windsurf y que por tanto la población iba a poder generar una fuente de trabajo respecto a eso. Pero qué pasó, se inundó el pueblo, se corrió un cerro más arriba, pero finalmente fue tan complejo ver cómo la gente veía su historia inundada supuestamente por el progreso, y hoy en día el embalse está seco. O sea, la gente hoy en día vive en lugares que no se siente muy parte de ellos, no tienen un arraigo simbólico. Entonces, ¿respecto a qué se está midiendo el progreso? No solo el ejemplo del embalse Puclaro y la población de Gualliguaica, que finalmente tuvieron que aceptar un proyecto que se les venía encima, por estaba aprobado por no solamente las instituciones a nivel local sino también a nivel nacional hay tratados que permiten hacer este tipo de proyecto. O sea, no puede ser que lo asumamos como parte de la vida el que tengamos que desarraigarnos del lugar donde vivimos porque a otro se le ocurrió que había un negocio atrás de eso, y no solamente allí.

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Estado del embalse Puclaro en Gualliguaica durante el año 2012

Fuente de la imagen: Diarioeldia.cl

 

Por nombrar nuevamente otro ejemplo emblemático, lo que pasa en la zona de Til Til, zona donde estoy medianamente cercana por vivir en la zona norte de la Región Metropolitana, donde los problemas no solamente ya rebasan a la población, sino que también a toda esa zona. O sea, la planta de tratamiento de residuos de Gersa, la planta criadora de cerdos, el relleno sanitario KDM, la plantación de residuos de Aguas Andinas, el tranque de relave Huechún, y así todo eso en una población, por eso la gente se levantó, generó un movimiento y empezó a demandar que bastara con los proyectos que ya tenían, ni siquiera era como sacar los que estaban sino que querían implementar un nuevo proyecto, era como un “¡basta! ¿hasta cuándo nos siguen contaminando?, ya es demasiado el abuso”.

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Movilización social en Til Til durante el año 2017

Fuente de la imagen: Elciudadano.cl

 

¿Cuáles serían las consecuencias de los conflictos social-ambientales específicos antes mencionados?

Creo que este tema de la globalización, el progreso y también el neoliberalismo con el capitalismo están haciendo que por una parte se desbaste pero que también se levanten movimientos sociales respecto a la lucha y la visibilización de estas cosas que están pasando cotidianamente. Diariamente se está muriendo una persona en Ventanas por la contaminación, los hijos que están teniendo las personas que viven en la V Región en el proyecto de Ventanas nacen con malformaciones, y no nos mueve nada. Entonces, hay que valorar los movimientos sociales, valorar la visibilización y empezar a hacer un cambio de conciencia importante para que no tengamos que tener la contaminación afuera de la puerta de la casa, sino que empecemos a tomar conciencia respecto a lo que está pasando.

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Contaminación en Ventanas, Puchuncaví

Fuente de la imagen: Elciudadano.cl

 

¿Cómo te imagina el futuro en 10 años más, pensando en una visión sostenible a este conflicto o problema social-ambiental específico y el panorama general de tu país?

Creo que a un nivel como tendencioso, es muy probable que no solamente yo, sino que muchas personas consideremos que esto va de mal a peor. O sea, yo creo que en 10 años… uno dice 10 años, pero es año a año, año a año que se están levantando proyectos, año a año está muriendo gente, año a año estamos viendo los conflictos cada vez más latentes en nuestra zona, en nuestras localidades, en nuestros territorios. Creo que en 10 años más esto, quizás de una manera podríamos decir lo positivo que está pasando es que se están levantando diversos movimientos sociales, se está generando conciencia, y quiero creer que en 10 años más va a haber mucha más fuerza social que impida que estos problemas se sigan profundizando. Sin embargo, por otro lado, más del capital, creo que en 10 años más se van a seguir agotando todos los recursos que hayan, el agua dulce… ahora vendrá la III Guerra Mundial quizás por el agua dulce, donde la zona sur y extremo sur del Chile tienen hartas reservas por los glaciares. Entonces, creo que siempre se van a buscar escollos legales para poder generar y seguir generando estos diversos proyectos. No por nada el Banco Mundial ahora tiene un rotulo de ecologista y financia proyectos verdes en una mala ideología, bien diabólica, como lo planteaba Galeano en su libro “Úselo y tírelo”, sobre que pareciera que el Banco Mundial actúa como Jack el Destripador que corta miembros, pero después entrega prótesis a la gente. También estos conflictos han hecho que desde las instituciones a nivel nacional y mundial se disfrace una preocupación con un rótulo ecologista, pero finalmente lo que están haciendo es seguir desbastando, y poner parches antes de la herida para acallar a los movimientos sociales.

 

¿Qué propuestas planteas para resolver los problemas social-ambientales que has aludido, desde un enfoque sostenible?

Ahí está la responsabilidad ética como profesional, y como personas también, de hacer latente, visible, y poner freno de la forma en que podamos cotidianamente a todos estos problemas socioambientales, generando conciencia o ya sea con pequeños gestos como reducir la cantidad de huella de carbono, etc. Creo que hay posibilidades, está en lo positivo o por lo negativo, si nos vamos por el lado negativo la tendencia va al deterioro, pero también por el lado positivo yo creo que se está generando más conciencia y espero que sea así. Espero que finalmente en 10 años más los hijos, los nietos de muchos, puedan extrañarse no de lo que nosotros nos está extrañando ahora en estos tiempos, sino de extrañarse de que alguien no esté haciendo las cosas con una responsabilidad ética. Creo que para Chile se viene complejo, por la cantidad de recursos naturales que tiene, por las ganas que le tiene el Banco Mundial, por las ganas que le tiene Estados Unidos, sobre todo con la elección de Sebastián Piñera ahora. Entonces, yo creo que es responsabilidad de nosotros de alguna u otra manera, en nuestros espacios locales, generar instancias organizacionales y discursivas, y también prácticas para que esto cambie.

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